Que no debo hacer : 10 errores a evitar en la cama

Soy Facebook, te trae algunosa secretos para evitar ciertos “errores de evitar en la cama”. El sexo esconde siempre entresijos complicados, y los viejos trucos que todas creíamos infalibles pueden volverse en nuestra contra.  A veces, lo que teníamos por éxito asegurado puede calentar menos que una cubitera de hielos a rebosar.

 10 errores a evitar en la cama

No existe una norma general en temas de sexo. Incluso tus mejores peripecias en la cama pueden fallar si el receptor de tus trucos no es el adecuado. Lo que a un hombre le vuelve loco, a otro le puede dejar como un témpano de hielo.

Por eso, y para reorientar nuestros pequeños trucos sexuales, hemos hablado con algunos hombres para saber qué es lo que les gusta y qué es lo que desde hoy podemos descartar.

Cuidado con los dientes

  • Los dientes son un arma de doble filo, y nunca mejor dicho. Los susurros acompañados de leves mordisqueos pueden ser muy sexys siempre que se sepa qué sitios pueden ser mordidos.
  • Cuidado con las zonas especialmente sensibles. Imagina que eres tú la mordisqueada; hay sitios que preferirías que fueran tratados con más cariño.
  • Tomás (27 años) nos cuenta que una vez una chica le mordió bruscamente en la cabeza del pene  y ni corta ni perezosa le preguntó si le gustaba. Evidentemente la contestación fue ¡No!

Usa bien tus manos

  • Ojo también con las manos. Aunque hayas visto que tu chico disfruta dándose placer a sí mismo, debes saber que el pene es un miembro muy sensible, y demasiada presión puede generar más dolor que placer.
  • Jugar con el miembro viril como si estuvieses moldeando un cántaro de barro no es la mejor opción. Hay que saber hasta dónde se puede llegar, ya que el pene, como cualquier otra parte del cuerpo, también puede salir lesionado.
  • Lucas (25 años) dice “Me gusta el sexo salvaje, pero cuando me tocan como si tratasen de despojarme de mi pene, en fin, duele.

Los testículos también son sensibles

  • Los testículos también sufren, eso es un hecho. Por eso, antes de jugar con ellos entérate de dónde está el umbral de dolor de su dueño.
  • Jacobo (22 años) nos cuenta que “una vez estuve con una chica a la que le encantaba divertirse con mis testículos. En cierta ocasión digamos que se animó demasiado. Yo no quería ofenderla, así que simplemente hice una mueca de dolor. Creo que lo entendió. Realmente no me estaba gustando nada.”

Conversaciones calientes

  • Hablar con naturalidad del sexo que se va a tener es siempre una buena opción para calentar el ambiente. Incluso las palabras obscenas pueden crear un entorno favorable. Pero hay que conocer al receptor de nuestras palabras.
  • No a todos los hombres les gusta tener conversaciones subiditas de tono antes y durante el sexo. Algunos prefieren directamente pasar a la acción y dejar para otro momento la conversación.
  • Hay hombres que dicen encontrarse incómodos con conversaciones de este tipo. Se sienten agobiados al pensar qué es lo que dirás a continuación o qué deberían decir ellos en esa situación.
  • Guille (32 años) asegura que no le importa un rato de charla, pero “prefiero practicarlo a hablar de ello. Sólo susurros y palabras obscenas no son suficientes”, nos cuenta.

Ojo con la zona de la próstata

  • Aunque es cierto que por lo general un chico puede obtener mucho placer a través de su próstata, no siempre les agrada la idea de que exploren esa parte de su cuerpo.
  • Mateo (29 años) nos dice que “una vez una chica introdujo su pulgar por el agujero justo cuando estábamos a mil. Pegué un respingo tremendo ¡En ese momento quise matarla! Gracias a dios nunca me ha vuelto a suceder nada parecido.”
  • Antes de intentar jugar con ese tipo de movimientos manuales, pregúntale siempre a él. Y no olvides usar lubricante una vez te hayan dado el OK.

Sobre sus pezones

  • Una de las pocas cosas que tenemos en común en cuanto a fisionomía corporal los hombres y las mujeres son los pezones. A nosotras nos encanta que dediquen un rato a ellos, pero devolverles el favor no es siempre la mejor opción.
  •  Adrián (30 años) dice: “no sé si sólo me pasa a mí, pero cuando mi novia empieza a chupar mis pezones no siento absolutamente nada. Nada de nada. Es como si chupase mi antebrazo.”
  • De cualquier forma no todos los hombres tienen los mismos puntos erógenos, y algunos sienten más que otros, pero por lo general los pezones masculinos no están en el top ten del ranking del placer.
  • Azotes
  • Los hombres tampoco ven bien azotar a una mujer que está apoyada sobre la mesa, ni ven con buenos ojos esos azotitos que parecen haber sido accidentales. Pero ¿qué pasa cuando esos azotes se producen en la cama y es ella la que se los propicia a él?
  • Teo (28 años): “si a una chica de verdad le gusta azotar, entonces me parece bien. Incluso me puede llegar a gustar si veo que a ella le excita. Pero a mí me han enseñado que azotar a una mujer está mal, y por lo general así lo entiendo también cuando es el hombre el azotado, pero si a ella realmente le gusta y no lo hace por sentirse más fuerte o para demostrar lo mala que es, entonces a mí también me gusta.”
  • Así que si de verdad te gusta, entonces hazlo, porque tampoco se trata de que seas tú la única que se esfuerza por hacer cosas con las que sólo él disfruta.

Gemidos los justos

  • Los gemidos, por lo general, suelen volver locos a los chicos, pero a algunos más que a otros. Hay hombres que prefieren ruidos contenidos, y hay otros cuyo nivel de placer aumenta con los gritos. Pero con lo que todos coinciden es con lo de fingir: si finges, todo se habrá ido al garete.
  •  Nco (25 años) opina que “sí es bueno hacer un poco de ruido. Me gusta ver que ella está sintiendo, que no está inconsciente. Pero no soporto cuando nada más tocarla empieza con su ritual de Uhhh Uhhhh, Ohhhhh, ¡siiii cariño!. No me lo creo. Soy bueno, pero no tanto. Es imposible que desde el primer tocamiento esté tan excitada. Si veo que finge, entonces mi excitación vuelve al punto de partida. Si quisiese algo extremo e irreal entonces me habría puesto una peli porno. “
  •  Recuerda: no hay necesidad de dar un espectáculo. Se trata de disfrutar y de transmitir sensaciones verdaderas

Chica mala

  • La niña mala parece más un papel de película porno de los años 80 que una herramienta sexual efectiva.
  • Jose (23 años) asegura que cuando oye “papi” en la cama, ya sea antes, durante o después del sexo, se viene abajo. Es inevitable. “El incesto nunca ha sido una cosa provocadora. Que un padre  lo haga con su hija es una de las cosas más asquerosas que existen”, dice.
  • Lo de “¿quién es tu papi?” o “¿has sido buena?” son frases absurdas absolutamente pasadas de moda. Piénsalo, no tiene ningún sentido, ¿cómo vas a llamar a tu amante papá? Es descabellado

Lenguaje de bebé

  • Siguiendo en la línea de los papis, hablamos de otra de las cosas más absurdas que se pueden hacer en la cama: hablar como una niña de dos años y medio. Si eres de las que contestas con un “no glo shehh” cuando él te pregunta por lo que más te gusta, tienes que dejar de hacerlo, en serio.
  • José (31 años) nos cuenta: “estuve con una chica que solía hablar como un bebé. No sé si es que volvía en el tiempo a los 5 años o si pensaba que me iba a gustar que se hiciera la inocente. El caso es que era bastante raro. De hecho era francamente desagradable.”

 

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