LAS MUJERES…SOMOS NUESTRAS PEORES ENEMIGAS..?

A veces nos viene ese pensamiento,si es que nosotras mismas somos nuestras propias enemigas con nuestro género. Las mujeres somos nuestras propias enemigas? Puede ser que así sea? Cuales serían los motivos para que no nos defendamos y estemos juntas en la lucha por la igualdad, hijos, profesiones, etc

Somos nuestras propias enemigas..?

Retomar la senda que conduce a la empatía con otras mujeres es posible. Ciertamente, debemos dejar atrás la forma negativa en que interactuamos entre nosotras y los comentarios que compartimos, que podrían trabajar en función de nuestro detrimento como grupo y personas individuales. Veamos en detalle cómo estamos fallando.

En el amor

Cuando un hombre ve que su amigo tiene una nueva novia que es considerada, guapa y amigable, inmediatamente piensa que debe conseguirse una chica como esa. En contraste, cuando una mujer ve que su amiga está en una relación estable con un hombre centrado, bien parecido y tierno, al segundo piensa que debe conquistar a ese mismo hombre. Por esta razón, es que escuchamos con tanta frecuencia sobre infidelidades de amigas con parejas, lo cual es una doble traición y un dolor elevado al cuadrado para la chica que es víctima de la situación. Respetar a las parejas de nuestras amigas y familiares es clave. Asimismo, si sabemos que un hombre está en una relación, debemos darlo como prohibido. Acceder a tener intimidad con él nos degrada, nos convierte en objetos sexuales y también hiere las sensibilidades de la mujer que le dedica su vida a ese hombre. No permitamos entrar en el juego!

Por otro lado, resulta ridículo que cuando un hombre es infiel, muchas mujeres procedemos a echarle la culpa a la otra e incluso, consideramos golpearla hasta dentro del pelo. Pero, ¿por qué hacemos eso? Esa mujer no tiene nada que ver con nosotras y le echamos toda la culpa. El verdadero reclamo debe ser para el hombre, quien se comprometió a respetarnos y a estar con nosotras de forma fiel e incondicional. Se han dado muchos casos en que las amantes ni estaban enteradas de que compartían pareja con otra. Quienes nos fallan son nuestras parejas, no las otras personas. Debemos recordar este detalle tan importante.

En la amistad

Si tenemos una amiga que tiene sexo casual con hombres, no corramos a tildarla de ramera. Muchos hombres son libertinos en todo lo que a sexo se refiere y a ellos no les decimos nada. Si nuestra amiga es juiciosa y se cuida de enfermedades, no la juzguemos. Sí podemos aconsejarla, pero al final del día la decisión es de ella.

También debemos evitar criticar a nuestras amigas por cómo se ven físicamente o por sus preferencias en moda. No todo el mundo puede lucir como una modelo de pasarela y medir 6′ de estatura. Debemos aceptarlas como son y fijarnos en su intelecto y espíritu. Nuestra crasa superficialidad se ha convertido en un obstáculo para otras mujeres que prefieren cultivar su mente, en vez de llenar su armario de artículos que no necesitan. Ya los hombres nos juzgan suficiente sobre cómo nos vemos. Lo menos que necesitamos es tener un grupo de mujeres azotando nuestra autoestima de la forma más despiadada.

De igual modo, si tenemos una amiga que queda embarazada sin casarse, apoyémosla. Ya la sociedad se encargará de insultarla y hacerla sentir mal, nosotras no tenemos por qué aportar al festival de epítetos destructivos. De seguro el padre de la criatura no pasará por el cruel escrutinio por el que pasamos las mujeres ante este tipo de circunstancia.

Nosotras engendramos vida, mantenemos viva a las sociedades y demostramos que con amor todo es posible. 

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